Cuando pensamos en cómo ser un hombre con honor generalmente tenemos una imagen plasmada en nuestra mente:

Imaginamos una especie de soldado o guerrero heroico que cumple con su misión a pesar de las heridas, a pesar de verse superado en número por sus enemigos, a pesar de que las posibilidades de ganar son mínimas.

Gracias Hollywood, condicionando nuestra percepción de los hombres.

Cada vez que pensamos en el honor, nos viene esta o una imagen similar muy estereotipada.

Imaginamos a un hombre que lucha por su país, familia, un ideal y que finalmente toma la decisión correcta mientras mira a la muerte directamente a los ojos.

¿Y si pudieras dejar atrás estos personajes de películas?

¿Y si te dijera que todos podemos convertirnos en hombres con honor?

No tienes que luchar una guerra para convertirte en uno, no tienes que arriesgar tu existencia para serlo. Todo lo que tienes que hacer es diseñar tu vida de una manera que te permita interiorizar ciertos principios que te convertirán en uno.

¿Cuáles son esos principios?

Bueno, eso es precisamente lo que veremos aquí.

Vive de acuerdo a tus valores

Muchos pensarán que ser un hombre con honor es convertirte en un hombre admirado, respetado y juzgado como una buena persona por todos los que lo rodean.

Una definición engañosa. Una definición determinada por el deseo de aceptación.

Una definición que puede convertir a cualquier hombre en mentiroso o manipulador para lograr ese supuesto honor.

Si quieres aprender a ser un hombre con honor tienes que dejar de fingir ser alguien que no eres. Tienes que dejar de negar, ignorar o infravalorar tus propios valores, solo porque tienes miedo de no ser aceptado o para evitar enfrentamientos con alguien.

Es hora de vivir de acuerdo a tus valores y mostrarle al mundo que te mantienes firmes a ellos sin importar lo que otras piensan de ti.

Por supuesto, los valores que elijas también determinan si tienes el potencial de ser un hombre con honor.

Elegir valores como la responsabilidad, ambición, excelencia y el respeto es mucho mejor que elegir valores negativos que tienen el poder de lastimar a los demás como a ti mismo.

Sé honesto contigo mismo

Un hombre con honor es un hombre que dice la verdad.

Y no solamente dice la verdad cuando se siente cómodo o cuando espera que nadie esté en desacuerdo con él.

Un hombre con honor que dice la verdad lo hace en cada situación, independientemente de la presión que exista sobre él.

Intentemos llevar esto al campo de las citas y la seducción.

Muchos hombres ven las mentiras como una forma legítima para intimar con mujeres. Se preguntan si está bien o no decirle a una chica lo que ella quiere escuchar para evitar problemas y aumentar las posibilidades de acostarle con ella.

Es posible que ella no se percate de la mentira. Posiblemente nunca lo haga.

Este comportamiento está generando un daño interno que con el tiempo daña tu confianza y el respeto que tienes por ti. Poco a poco vas deslizándote por una espiral negativa.

Decir la verdad cuando la situación sea conveniente y ocultarla cuando sea incómodo es algo que hacen los niños.

No hay diferencia entre un niño que oculta la verdad sobre quien rompió el florero para no ser castigado por mamá y un hombre que oculta la verdad sobre quién es o lo que hace para no perder la oportunidad con una chica.

Un hombre que merece respeto y hasta admiración es radicalmente honesto. Dice lo que piensa y no tiene miedo de ofender a alguien con sus palabras.

Las mujeres lo respetan, y aquellos que lo atacan o juzgan, lo hacen porque su honestidad les muestra la enorme debilidad que hay en ellos.

Vive por algo más grande que tú mismo

No es una regla general, pero muchos hombres en algún momento de nuestras vidas nos sentimos como Neo en los primeros 20 minutos en The Matrix.

Una voz interior nos dice que escapemos y vivamos una vida significativa, pero no tenemos idea de cómo hacerlo.

Una voz nos dice que dejemos esas hojas de Excel para vivir una vida con mayor propósito.

La gran pregunta es: ¿cómo encuentras ese algo más grande por el cual vivir?

Es posible que tengas una idea de cuál es tu propósito, esa visión mucho más grande que tú, es más sabes exactamente lo que quieres hacer.

El único problema es que el condicionamiento social y el miedo a ser juzgado se interponen entre tú y una vida plena.

Sé honesto, no conmigo, contigo mismo: ¿admiras a tu colega gruñón que no le importa nada más que recibir su pago a finales o principios de mes y tomarse un par de cervezas cuando llega el viernes?

Lo dudo.

Quiero que tengas en cuenta esto: un hombre con honor vive para algo más grande que él mismo. No se trata del tamaño del impacto que generas en otros, se trata de que tienes un impacto positivo sobre ti mismo.

Si eres realmente honesto contigo mismo, y vives tu vida desde la visión que quieres, automáticamente inspirarás a algunos o a muchos para que vean que es posible.

Hazlo porque quieres, porque te lo mereces, no porque eso puede traerte algunas ovaciones vacías.

Respeta a las mujeres

Tu actitud hacia las mujeres y las relaciones que tienes con ellas, en muchos niveles definen lo honorable que eres.

Desafortunadamente, muchos hombres viven con la idea torcida que etiquetar a las mujeres como zorras, aprovechadas o parásitos es genial, como si eso afirmara su masculinidad o alguna estupidez parecida.

La mayoría de esos hombres misóginos no están dispuestos a escuchar que un hombre seguro de sí mismo, seguro de quién es, no tiene ninguna necesidad de odiar a las mujeres.

De hecho, un hombre que se ama y respeta no tiene ningún sentimiento negativo contra las mujeres. No afirma quien es a través del odio, resentimiento o venganza.

Un hombre que se ama a sí mismo es capaz de convivir, respetar y amar a las personas que lo rodean. Un hombre que ni siquiera puede vivir consigo mismo tendrá enormes dificultades para convivir con otros, en especial con las mujeres.

Considera esto: muchas veces odiamos aquellos que expone nuestras inseguridades y debilidades. Aquello que tambalea los pobres pilares de una vida inconsistente.

Espero que entiendas que no estoy elevando a las mujeres a un plano por encima de los hombres, nadie es más o menos que el otro, simplemente ataco el punto que ningún hombre o ninguna mujer es capaz de ser respetado si no es capaz de respetar primero.

Antes de mirar los defectos en el otro es bueno, y hasta más inteligente, ver los que tenemos. Después de todo aquello que aborrecemos en los demás, muchas veces es un reflejo de nosotros mismos.

Aceptar lo que nos puedes cambiar

Buscamos cambiar a los demás con el objetivo de sentirnos mejor con nosotros mismos. Buscamos cambiar a nuestra pareja para sentirnos más amados. Buscamos cambiar a nuestro jefe para sentirnos más valiosos. Buscamos cambiar a las personas que nos rodean para sentirnos más respetados.

O, lo que es peor, cambiamos una y otra vez para que los demás nos acepten, quieran, respeten o amen.

Hay cosas que nos puedes cambiar. Intentarlo es perder tu tiempo. Obsesionarte con ello es perder tu vida.

Entender esto es aprender a concentrarte en lo que, si tienes control, sobre lo que sí puedes ejercer tu poder de influencia, esto es ahorrar mucho estrés, preocupaciones y dolor innecesarios.

Es encontrar el equilibrio entre aquellos que está en ti poder cambiar y aceptar que la vida en muchos sentidos es simplemente eso: ACEPTAR.

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