Sucede con frecuencia. Tal vez más de lo que creemos.

Muchos hombres me comentan a través de las redes sociales que en la mayoría del tiempo que están con mujeres se sienten confiados, dominan la situación, tranquilos y con cero ansiedades.

Pero hay una chica, una en particular que luce inalcanzable, difícil, y se han obsesionado a tal punto con ella, que quieren conquistarla a como dé lugar.

Incluso puede que ella los trate mal. No les conteste los mensajes. Devuelva llamadas. Se porte esquiva. Ellos no pueden sacársela de la cabeza por más que quieren.

Y es aquí donde surge esa pregunta o preguntas que seguramente ha pasado alguna vez en tu mente:

¿Qué tiene esa chica de especial?

¿Por qué te gusta?

¿Hay algo en ella que no tienen otras?

Es como una especie de paradoja. Cuando nos la ponen difícil, nos enganchamos. Cuando nos la ponen fácil, perdemos el interés.

Pero… ¿por qué?

La verdad es que no te gusta esa chica por qué es difícil. No es que te gusten los retos precisamente en las relaciones o con las mujeres. Lo que sucede es que te enganchas esa persona porque ves en ella una posible solución a una carencia que tienes en tu vida.

No sé si lo has visto.

Muchos se comportan de una manera tranquila, relajada y confiada cuando están con amigos, familiares e incluso con chicas con las cuales no tienen ese interés romántico o sexual. Pero en cuanto están frente a esa chica difícil se convierten en hombre serviciales y hasta algo lambiscones.

Y no, no se trata de que ella esté tan buena para que ellos pierdan la cabeza. Aunque puede pasar.

A lo que quiero llegar es a una actitud que muchas veces te sabotea en tus relaciones y cuando conoces mujeres, y peor aún te convierte en alguien desesperado de la atención de esa chica difícil.

Tu confianza se construye de 3 aspectos fundamentales en tu vida:

  1. Tu autoestima,
  2. Tu auto-valor y,
  3. Tu autoimagen.

Y cuando pones alguno de estos pilares en las manos de otros tu vida empieza a tambalear como si fuera un banquillo con una pata menos

¿Dónde está el problema?

Que los hombres inseguros y llenos de miedos ponen demasiado peso en lo que hacen o dicen otros. Prácticamente regalan su poder personal.

Aquí viene lo interesante.

Si eres alguien que basa su confianza en las personas que te rodean, en esas personas que te quiere y respetan, cuando llega una chica que no te acepta, no muestra el mayor interés en ti o simplemente te esquiva, hay algo dentro de ti que no se siente bien.

Está por demás decir que esto no lo procesas de manera consciente, porque si así fuera, concluirías lógica y calmadamente que no le gustas y ¡ya!

Pero como todo esto lo procesas de forma inconsciente, esa parte de tu mente se obsesiona por descubrir la razón de por qué a esa chica no le gustas, te rechaza o sólo te da largas. Después de todo, todos dicen que eres un gran tipo, menos ella.

La actitud de esa chica golpea tu ego, tu autoestima, tu autoimagen y tu auto-valor.

Quieres averiguar por qué no te acepta, por qué te rechaza y quieres hacerlo rápido.

Esta es la razón del por qué muchas veces la indiferencia de una persona llega a ser percibida como atractiva. Y muchos caen en ese juego: más los ignoran más se sienten atraídos a esa persona.         

Una parte de ti está siendo rechazada y a nivel inconsciente, y de forma muy emocional, siente que algo de ti no está siendo validado.

Recibes el mensaje de: tú no vales.

Entonces esa parte de ti – dolida – manifiesta una carencia que sólo la persona que te ignora, esa persona difícil puede resolver, llenar o sanar. O al menos eso creemos.

Y es allí donde nace toda la basura de ser un hombre que ruega y se arrastra por una chica que lo ignora. La llama constantemente. Envía mensaje tras mensaje. Busca formas de estar con ella a solas.

Perfecto, esto lo entendemos.

Más ahora, pero… ¿cómo diablos sales de todo esto?

Dejando de reaccionar ante esa parte visceral que te empuja a perseguir a esa chica. Deteniéndote y reflexionando sobre tus acciones.

Preguntándote si de verdad esa persona es tan valiosa para hacer todo lo que estás haciendo. Si de verdad merece la pena ir tras esa búsqueda. Si de verdad hay una parte tan dolida en ti que sólo ella, y únicamente ella, puede sanar.

Cuando te haces este tipo de preguntas, en este tipo de reflexiones, dejas de estar enganchado a esa necesidad de validación.

Te bajas de ese tren que te estaba llevando a un lugar que no querías. Convirtiéndote en alguien quién no eres.

Siendo sinceros muchas personas utilizan este atajo mental para manipular a otros. Hacen cómo que les interesa para luego ser indiferentes mientras obtienen lo que quieren de otros.

Entonces, si estás pasando por una situación así, es momento de darte cuenta que lo que muchas veces confundimos con cariño es obsesión. Una obsesión insana.

Una obsesión de sanar una herida, llenar un vacío o curar un mal, cuando en realidad es simplemente nuestro ego dolido porque alguien nos rechazó.

Así que, reconecta con tu valor.

Date cuenta que la persona que está interesada en ti y que realmente te quiere, no va hacerte pasar por este tipo de jueguitos inmaduros.

Las relaciones no son un juego del gato y el ratón. Del cazador y la presa. Es una forma de interactuar y conocerse desde la autenticidad y el cariño.

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