¿Te comparas constantemente con alguien más?

¿Con alguien que, según tú, está en mejor física, financiera, profesional o emocionalmente?

¿Te comparas con alguien que tiene mejores posesiones, que ha logrado metas más altas o escalado más en la vida?

Sé que has escuchado muchas veces la idea de tener un mentor, alguien que te inspire, y que te mueva a la acción. Pero lo que no te dicen, es que ese mentor, debe ser una inspiración, NO guía absoluta y única sobre cómo vivir tu vida.

Me explico:

Confundimos la inspiración con aferrarnos a la visión de los demás.

Queremos tener lo que ellos tienes.

Queremos hacer lo que ellos hacen.

Queremos ser lo que ellos son.

¿Ves por dónde va el problema?

Comparas tu visión con la de otra persona, y eso hace que persigas sueños y metas que ni siquiera son tuyas. Otras las tiene, pero por alguna razón crees que debes alcanzar lo mismo.

Esto te aleja de tu propósito. La otra persona puede tener un propósito distinto. Distintas experiencias. Distintas lecciones que aprendió en el camino. Todo esto ha dado forma al propósito que ahora persigue.

Si te aferras a SU visión, pierdes de vista la TUYA y empiezas a guiarte por lo que hace o no hace esa persona, sin tener en consideración si eso va contigo o no.

Todo se resuelve con la pregunta:

“¿Realmente yo lo quiero?”

“Es genial, que él o ella lograron tal cosa, alcanzaron tal meta… pero ¿en verdad, yo lo quiero?”

Una pregunta que pocos se plantean.

Si alguien conduce un automóvil caro, y admiras a esa persona, no significa que debas tener lo mismo que él o ella.

Si alguien a quien admiras tiene un determinado trabajo, no significa que debes dedicarte a lo mismo.

Puedes hacerlo, pero no significa que debas hacerlo.

Hay muchos factores y circunstancias completamente personales:

  • Si te gusta hacerlo.
  • Si está alineado con tu propósito.
  • O si es parte de las habilidades y talentos que tienes.

Y, sobre todo, la pregunta más importante:

¿Eso te hace feliz?

¿Trabajar en esa meta te hace feliz?

¿Invertir todo esa energía, tiempo y enfoque, te hace feliz?

Si no lo hace, no tiene sentido continuar.

Tu hacer solo cobra sentido cuando te conduce a lo en verdad quieres.

Y lo que todos, o por lo menos la gran mayoría, quiere es ser felices

Requiere de mucha voluntad hacer las cosas que sabes que te acercan a tus metas y que están alineadas con tu propósito. Pero requiere de mucha más fuerza de voluntad para decir que “no” a todas las oportunidades y metas que te alejan de ellos.

¿Ves el enorme peligro de aferrarte a la visión, a las metas y al propósito de otra persona?

Comparar tu visión, la termina bloqueando.

De nada sirve que compares qué tanto estás avanzado, qué tanto has logrado, de qué puedes sentirte orgulloso, porque otro siempre te superará.

Olvidas lo que estás buscando por seguir el camino de otro.

Ya no te pondrás a trabajar y esforzarte por lograr aquello que quieres, sino que simplemente lo harás por competir, por no quedar atrás, por no dejar que esa otra persona te gane.

Ya no lo haces por una razón válida, lo haces porque no quieres verte mal o mediocre o fracasado con respecto a otros.

La lección es sencilla:

Déjate inspirar, pero no te desvíes de tu visión.

Pregúntate constantemente: “¿Qué quiero? ¿Qué quiero en verdad?”

A momentos, vemos a estas personas exitosas que han logrado mucho, han alcanzado metas que a nosotros nos parece algo imposible desde donde estamos.

Y no vemos el camino que han recorrido. Los problemas que han afrontado. Los retos que han superado. No vemos los problemas y retos que están afrontando ahora.

Muchos se dejan deslumbrar por el éxito que tienen, pero nunca pasa por sus mentes la idea de todos los procesos que tuvieron que atravesar, de toda la reinvención que tuvieron que hacer, de todos los malos hábitos que tuvieron que dejar.

Nunca se ponen a pensar en las decenas o cientos de horas que han dedicado para llegar a donde están actualmente.

Todos pasamos por estaciones en nuestra vida. Así como lo enseñaba Jim Rohn. Solo fíjate en la naturaleza.

Hay épocas en la que todo nos sale bien. Épocas en las que debemos aprender. Épocas en la que debes poner en acción. Épocas en las cosas no son salen bien. Épocas oscuras y duras.

Todo se mueve a través de estos ciclos. La vida es un ciclo tras otro.

Y tal vez estás en un ciclo, en el que debes aprender, aislarte un poco de los demás, enfocarte más en tu propósito y en tus metas. Está bien, es válido.

Habrá otros ciclos en tu vida, en los que querrás salir, conectar con las personas, sentirte sociable y ¿sabes qué?… Está bien.

No te frustres por el ciclo que estás viviendo ahora.

Mejor pregúntate: ¿Cómo puedo aprovecharlo? ¿Qué lecciones puedo aprender? ¿Cómo esto me puede capacitar para más adelante?

Quiero terminar con la siguiente idea:

Encuentra personas que te inspiren y pregúntate: ¿cómo puedo integrar las cosas que hacen o han hecho estas personas a mi visión?

No te preguntes: ¿cómo puedo ser como ellos?

Mejor pregúntate: ¿cómo puedo utilizar lo mejor de ellos e integrarlo a mi vida y seguir construyendo la vida que quiero?    

Artículo anteriorNecesitas Ser Rechazado Por Las Mujeres (Y Por Qué Esto Te Hará Mucho Bien)
Artículo siguiente¿Por Qué Las Mujeres Se Alejan De Ti? 3 Razones Que Deberías Considerar

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí