El valor de algo queda definido por su grado de utilidad. Por la satisfacción que es capaz de proporcionar, lo que puede llegar a significar en tu vida.

Si hablamos de personas y nos atrevemos a preguntarnos: ¿cuál es su valor?, no podemos definirlo a través de parámetros tangibles, dinero o posesiones, ya que el valor humano es un concepto intangible.

Y alguien puede tener un valor intrínseco infinito.

Has escuchado hablar de esto. Para ser un hombre atractivo debes ser un hombre de alto valor. Para ser un hombre único debes elevar el valor que tienes.

Pero, ¿qué significa realmente esto?

El valor es un tema del que se habla mucho pero en realidad creo que poca gente interioriza bien el concepto. Y por eso me parece importante dedicar algo de tiempo a trabajar en ello.

Como su nombre lo indica, el valor es todo aquello que te hace valioso en la vida.

Es todo aquello que, a ojos de los demás, te permite ser percibido como un bien preciado que hay que respetar, admirar y que los demás necesitan. Ellos al necesitarte, eres valioso.

Aquí se establece una regla de proporción interesante:

Cuánto más necesario y útil eres para los demás, más valioso eres. Y a su vez – y aunque te parezca extraño – cuanto más necesitas a los demás, menos valioso eres.

Así que podríamos resumir que alguien con valor es alguien que es necesario para los demás, porque es útil e imprescindible para los que le rodean, pero que a su vez, esa persona no tiene ninguna necesidad ni dependencia con nadie.

Es una persona deseada y admirada por los demás y que es independiente de todo lo que no sea él mismo.

Esto no quieres decir que sea una persona antipática, ni tampoco significa no disfrutar de la gente importante en nuestra vida, así como tampoco significa no enamorarse o no tener vínculos con la gente.

Es muy diferente tener vínculos o disfrutar de la gente que depender de ella o necesitarla para ser feliz.

Yo quiero mucho a mis amigos, pero no los necesito para ser feliz. Mis amigos enriquecen mi vida y lo tomo como un regalo que cuido todo lo que puedo, pero no dependo de ellos para ser feliz.

De hecho, nos damos cuenta que el amor solo es posible cuando no hay dependencia ni necesidad. El verdadero amor surge cuando, aún sin depender ni necesitar a esa persona, la elegimos por el hecho de que la consideramos como un regalo y algo especial que queremos tener cerca.

Volviendo al tema, decíamos que el valor radica en lo útil y necesario que eres para los demás y también en lo poco que necesitas al resto de personas.

Quiero que analicemos esto con mucho cuidado.

El valor como adecuación a la necesidad de los demás

Serás valioso para los demás en la medida en que satisfagas sus necesidades, siempre que no pierdas tu valor al hacer esa acción.

En otras palabras, tendrás valor siempre y cuando no hagas nada incoherente o incongruente con ese valor.

¿Complicado?

Simplifiquémoslo.

Por ejemplo, un gran médico, uno con un gran renombre y que todos opinan que es una gran profesional, es muy valioso porque hace algo que nadie más hace y es capaz de satisfacer increíblemente las necesidades de los demás.

Alguien así dibuja en tu mente la imagen de un profesional de mucho éxito, ocupado, con muchas personas esperando ser atendidas y a quienes no les importa el precio que tengan que pagar.

Ahora, si bien no lo conoces, has escuchado hablar de él y de pronto ese doctor tan valioso empieza a hacer cosas raras. Como cobrar menos por sus consultas, tener cerrado su consultorio cualquier día. Es más, un día lo llamas para pedirle una cita a tu casa, cosa que no hace normalmente, pero te dice:

“Si, si, perfecto, ¿Dónde vives?, es más puedo ir ahora mismo si quieres…”

Escuchar esas palabras te hará sospechar. Y mucho.

Porque el mejor doctor de tu ciudad lógicamente tendrá no decenas sino cientos de personas pidiendo consulta. Y eso hará que ese doctor seleccione mejor a sus pacientes y, por otro lado, muchos de ellos tendrán que esperar con bastante antelación para ser atendidos.

Con esto en mente, te parece incoherente o incongruente que esté tan disponible, ¿verdad?

Si ese doctor actuara de esa forma perdería valor. Está demostrando necesidad. Por mucho que haga todo lo que el paciente le pida, éste último desconfiará. Y puede que desconfié tanto que la próxima vez que tenga una afección o problema de salud ese doctor ya no será la primera opción.

Aquí es donde entras tú al escenario.

Quiero que reflexiones sobre el valor que puedes tener como persona y lo que demuestras erróneamente a los demás.

Puede que piensas que eres un gran tipo, alguien con muchos valores, alguien que se esfuerza por ser mejor y un gran hombre. Pero no te paras a analizar si estás siendo congruente con ese valor intrínseco y adquirido que tienes.

Lastimosamente las personas no ven tus pensamientos, tus buenas intenciones o lo genial que eres como persona, ven en primera instancia tus acciones. Y como ya dejamos claro, las acciones dicen mucho más que tus palabras.

La incongruencia destruye tu valor y tu atractivo

Te presento a Luisito es un chico divertido, inteligente, interesante, sano, joven y muy trabajador. Es alguien que en teoría, tendría que ser alguien atractivo y con mucho éxito con las mujeres y en su entorno.

Pero cuando Luisito habla con desconocidos no se comporta igual que cuando habla con su familia o amigos más cercanos. Tiene la impresión de que no va a caer bien y de que, al conocerlo, lo puedan prejuzgar. Tiene miedo de no gustar.

Si es alguien muy valioso, en teoría, pero ese miedo lo hace actuar de una manera incongruente con su valor intrínseco y esas acciones lo que hacen al final es quitarle ese valor.

Cuando Luisito tiene miedo de no caer bien o de no gustar a los demás, intenta ser un tanto servicial para causar una buena impresión. No lo hace porque quiere hacerlo, lo hace para beneficiarse de ello.

Se ofrece a llevar a casa en coche a una chica que acaba de conocer para impresionarla. O intenta invitar una copa a una chica para halagarla. O bien, cuando acompaña a su amiga a comprar algo él se ofrece a pagar para que a la otra persona no le suponga un gasto.

Y no te digo que hacer estas cosas esté mal, el problema es que esas acciones parten del miedo y la necesidad. No son gestos altruistas.

Si puedes llevar a una chica a su casa en tu auto si lo haces por cariño o para que esté segura, no por gustar o quedar bien. Mismas acciones, diferentes matices.

¿Cómo ella llega a percibir lo que hace Luisito?

Quizás piense que la lleva a su casa porque no tiene opciones con las chicas por eso intenta, por todos los medios, gustarle.

Y puede que hasta piense que él no tiene una vida interesante y que no es valioso en lo absoluto, porque si fuera valioso no se comportaría de esa forma.

Marketing versus producto

Es interesante entender esto como la venta y publicidad de un producto.

Si tienes un producto buenísimo pero lo vendes fatal, el producto no vale nada. Y si haces lo contrario lo vendes genial, pero el producto no tiene valor, quienes te compren se sentirán decepcionados y hasta furiosos.

Tu valor es el resultado de un Juego Interior poderoso. No hay nada más poderoso ni más valioso que una persona con unas creencias, actitudes, emociones y pensamientos poderosos, sólidos e inquebrantables.

No hay nada más valioso que una persona con determinación y capaz de conseguir cualquier cosa que se proponga, sin nidos ni limitaciones internas de ningún tipo.

Busca ser un desarrollar del 1

Le preguntaron al gran matemático árabe Al-Khwarizmi sobre el valor del ser humano, y éste respondió:

Si tiene ética, entonces su valor es = 1.

Si además es inteligente, agréguele un cero y su valor será = 10

Si también es rico, súmele otro cero y será = 100

Si por todo eso es una bella persona, agréguele otro cero y su valor será =1000

Pero si pierde el 1, que corresponde a la ética, perderá todo su valor pues solamente le quedarán ceros.

Estas sabias palabras no llevan a una simple conclusión, la vida está compuesta por dos tipos de personas: los buscadores de ceros y los desarrolladores del 1.

Los hombres buscadores de ceros basan su vida en lograr cosas que aumenten su valor. Y no me malinterpretes debes tener aspiraciones, metas, objetivos y trabajar para lograrlas, pero sin perder de vista ese 1.

En el momento que tu identidad se identifique con tus cuentas bancarias o tu coche o la cantidad de mujeres con las que te has acostado, no solo pierdes tu valor, también te pierdes a ti mismo. 

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