Gran parte de crecer y de mejorar nuestra vida no solo se trata de aumentar cosas a nuestra vida. No sólo se trata de aprender más o de hacer más.

Obviamente todo esto es importante, pero igual de importante es aprender a identificar aquellas cosas que nos restan y limitan.

Muchas veces eliminar estas cosas de tu vida marcará una gran diferencia e incluso te llevarán a nuevos niveles de satisfacción y plenitud.

Y de estas cosas quiero que hablemos aquí, de cosas que debes eliminar de tu vida, de cosas que no debes dejar que se apoderen de ti.

Dejar que tu mente se apodere de ti

El riesgo de dejar que tu mente se apodere de ti se encuentra en que muchas veces esta te va a llevar a lugares, a situaciones y actitudes que no quieres o te hacen mal, sólo porque sigue patrones mentales que has interiorizado, pero de los cuales no eres completamente consciente.

Si, tu mente es uno de los recursos más poderosos y valiosos que tienes, pero a momentos debes aprender a decirle “Ahora no”.

Y parte de este riesgo es que nuestra forma de pensar es automática, tenemos cerca de 60 000 pensamientos al día y la mayoría de esos pensamientos son iguales al día anterior.

A esto súmale esas emociones negativas que tiene un gran poder destructivo y terminarás con una mente con las riendas sueltas que se convierte en tu peor enemigo en lugar de tu mejor aliado.

Esto lo sientes muy real cuando, por ejemplo, te comparas con alguien que te parece más atractivo, feliz o exitoso que tú.

Dejas que emociones negativas invadan tu cuerpo y tu mente en lugar de luchar contra todo ello, dejas que tu mente te conduzca por una senda de insatisfacción, infelicidad y frustración.

Es por esto que es importante que aprendas a decirle “No” a tu mente, “Ahora no” o “No en este momento”.

Puede que tengas miedo de hacer algo o probar algo diferente. Y esto es solo un mensaje que te envía tu mente para quedarte en el lugar en el que estás ahora.

Es en esos momentos en los que debes decir: “No, quiero intentar esto. Quiero saber qué hay más allá”.

O tal vez tu problema es que postergar constantemente. Es allí donde debes decir a tu mente: “No, no me voy a dejar llevar por esas tentaciones”.

Quizás en algún momento, por alguna razón quieras rendirte, bajar los brazos y simplemente renunciar, es allí donde debes decirle a tu mente: “No, tengo muchas razones para continuar y no voy a desistir hasta lograrlo”.

Y cuando empiezas a tomar este control, tu mente empieza a trabajar a tu favor, de forma que te ves beneficiado para tus logros, de forma que se convierte en tu aliada para forjar tu mejor versión.

Si bien no puedes controlar todo lo que piensas, si eres capaz de elegir qué ignorar y qué no.

Eres capaz de elegir qué acciones tomar y cuáles no.

Dejar que tus emociones se apoderen de ti

Al contrario de pensar, el sentir es algo automático. Algo que no decidimos, pero no por ello debemos dejarnos guiar o dejar que emociones que nos hacen mal se apoderen de nosotros.

Después de todo, las emociones no están para dirigir tu vida, están para entenderla.

Si guías tu vida por si te sientes feliz o enojado o triste o decepcionado. Si guías tu vida por si sientes miedo o pereza.

Si te guías por si sientes motivación o no para actuar. Si renuncias a tus sueños porque tienes miedo o porque te da flojera o te sientes ansioso… entonces estás dejándote guiar por tus emociones, estás siendo alguien reactivo frente a lo que te sucede.

No eres tú quien dirige tu vida, sino que eres un simple peón de tus emociones.  

No eres alguien que propone o se conduce a sí mismo, sino alguien que reacciona frente a lo que le sucede.

Eres un autómata poseído por tus emociones. No controlas, no decides, no tienes voluntad y mucho menos, no piensas.

Las emociones son solo información, información que te ayuda a responder – en lugar de reaccionar – ante la situación que tienes por delante.

Como ya te lo dije: no controlas lo que sientes, pero si puedes controlar cómo responder ante ello.

Dejar que los momentos dolorosos se apoderen de ti

Tener apego no es malo.

Si tu apego es a algo que te brinda una sensación de bienestar y crecimiento, está bien.

Pero si tu apego es algo que te hiere o te limita, entonces allí si hay problema. Algo en lo que puedes trabajar.

Una cosa es tener una herida causada por alguna situación o evento en tu vida y otra es que te pases todo el tiempo abriéndote la herida, causándote más dolor e incluso provocando una infección más severa.

Es verdad, todos tenemos malas experiencias, pero lastimosamente muchas personas convierten estas malas experiencias en una especie de veneno líquido y se lo tragan a cada momento.

A muchos les encanta el drama, aferrarse a ese dolor, al daño.

Y si lo piensas bien, es algo tan trágico porque siente que el daño es parte de su vida, es parte de quienes son, y que no puede ni deben cambiarlo, porque hacerlo sería ir en contra de quien son.

Según Tony Robbins, la fuerza más grande que tiene un ser humano es la de ser congruente con su personalidad.

Y por ello, cualquiera cosa que amenace esa identidad debe quedar fuera o debe ser eliminada.

Presta atención a esto:

Coleccionar daños o dolor en tu vida no te hace especial.

Coleccionar momentos traumáticos, momentos dolorosos, y heridas profundas no te hacen especial.

Todos pasamos por momentos duros, por momentos traumáticos, pero no deben ser nuestra guía para tomar decisiones, para decidir qué podemos alcanzar y qué no.

De nuevo, todos hemos pasado por momentos dolorosos… el problema está en apegarnos a esos momentos dolorosos como si fueran nuestro todo y quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser.

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