¿Cuántas veces has dejado pasar la oportunidad de hablar con una chica bastante atractiva?

¿Cuántas veces te sentiste subestimado o relegado por otras personas porque no supiste expresarte bien y te daba miedo hacerlo?

¿Cuántas veces has dicho «no» a salir con amigos con la mentira de que tenías mucho trabajo pendiente cuando en realidad te quedaste solo en casa?

La timidez y ansiedad social es algo que afecta a muchos hombres, los limita de conocer personas grandiosas e interesantes y sobre todo… los hace sentir como el tipo más perdedor por la frustración que provoca.

Pero si quieres cambiar y supongo que es la razón por la que estás aquí. Primero debes entender que vencer la timidez y ansiedad social no es algo que va a ocurrir de la noche a la mañana. Requiere de esfuerzo, de salir de tu zona de confort y hacerles frente a ciertos miedos que te limitan de vivir la vida que quieres.

¿Cuántas veces quisiste acercarte a una chica, pero te ponías a pensar cosas como: “qué voy a decirle” o “¿Si le digo esto se va a burlar de mi” o “me va rechazar, no puedo hacerlo”?

Como lo vas a descubrir, la timidez no es quién eres. No define tu vida. No dictamina lo que puedes o no hacer. Es simplemente una programación mental que te ha convertido en alguien tímido.

La buena noticia es que todo esto se puede cambiar.

La timidez no es quién eres

Quienes hemos sufrido de timidez en algún momento de nuestras vidas y que la hemos arrastrado por años, llegamos a la conclusión de que la timidez es parte de quienes somos, que es parte de nuestro ser y que no se puede cambiar.

“Es que así soy yo” – es la excusa más común.

Pero en realidad quien crees que eres no es quien eres realmente.

No eres tu timidez, no eres tu miedo, no eres tus miedos y temores. Ellos son simplemente la manifestación de una programación que has aceptado desde que naciste.

Ningún bebé nace siendo alguien tímido y con miedo a acercarse a otras personas. De igual forma ningún bebé nace siendo un experto en habilidades sociales y relaciones con las demás personas.

Es la programación que recibes día a día, enseñanza tras enseñanza, ejemplo tras ejemplo.

Quizás tu timidez se originó en algo que ni siquiera recuerdas. Quizás en algún momento de tu vida, cuando eras niño tuviste que pasar al pizarrón y hablar frente a todos en la clase. Te trabaste, te equivocaste y todos se rieron. Eso provocó que no quieras hablar con desconocidos o en grupos, por más pequeños que sean.

Quizás una niña que les gustaba a todos en tu clase te rechazo y por lo tanto desarrollaste un miedo a acercarte y hablarle a una chica.

El punto es que a medida que ibas creciendo has moldeado una imagen sobre quien eres. El problema es que esa definición ha sido formada en parte por ti, pero la gran mayoría ha sido formada por otras personas, por tus padres, profesores, amigos y desconocidos.

Y en base a lo que otras opinaban de ti fuiste creando una imagen que crees que no puedes cambiar, que esa imagen eres tú y nada o nadie puede cambiarlo.

Según Tony Robbins: La fuerza más poderosa en la personalidad humana es la necesidad de mantener la coherencia con la forma en que nos definimos.

Si te repites constantemente que eres alguien tímido, tu mente va a trabajar para que tus acciones, tu personalidad y tus creencias refuercen esa imagen que tienes de ti.

Y lo contrario también es cierto.

Si te repites constantemente que eres alguien confiado, alguien sociable, alguien que no tiene mayor problema al momento de hablar con cualquier persona. Tu mente se pondrá a trabajar para que exista coherencia entre la imagen que tienes de ti y tu vida.

Por lo tanto, la timidez es solo una programación mental que has repetido tantas veces que ha vuelto algo natural en ti. Y al ser algo natural crees que eres realmente así. Alguien tímido por naturaleza y no puedes ser alguien diferente.

Cuando la realidad es que todos tenemos diferentes rasgos de personalidad. Todos tenemos un lado tímido, un lado confiado, un lado perezoso, un lado colérico y demás. Nuestra personalidad no se define por un solo rasgo.

Una acción, un cambio, una vida

Cada día estás forjando una versión de ti, que sea una que desees o no, una que te permita lograr tus metas o no, una que te haga feliz o no, depende de las acciones que tomas.

Cada día decides qué versión de ti estás forjando. Una tímida o una confiada. Una segura o una temerosa. Una atractiva o una repelente.

¿Y cómo decides?

Cuando en lugar de salir, practicar y conocer más personas y hacer nuevos amigos. Te encierras y distraes con los videojuegos, con la televisión, internet o cualquier otra cosa que te reconforta y te da algo de alivio por llevar la vida que llevas.

Cada acción cuenta. Es como añadir un ladrillo más. Cada acción refuerza más la imagen que tienes de ti.

Si decides encerrarte en tu casa, ¿qué estás reforzando en tu vida?

Pero si empiezas a practicar más tus habilidades sociales, si te animas a acercarte a una chica y decirle solamente “hola”, y dejas por algunos días o noche el cómodo sofá ¿qué estarás reforzando?

Ahora que ya tenemos claro un poco de la teoría de porque somos personas tímidas y cómo llegamos a serlo, quiero darte una estrategia que puedes aplicar para vencer tu timidez.

Siéntete cómodo con la incomodidad

Comencemos con una estrategia que en realidad no es una estrategia. Es más bien una realidad que pocos se animan a enfrentar.

La única forma de vencer tus miedos es sentirlos y actuar de todas formas.

No hay mayor ciencia detrás de ello. Tienes miedo de que una mujer te rechace si te acercas a hablar con ella, la única forma de vencer el miedo a rechazo es ser rechazado.

No parece una estrategia muy agradable ¿verdad?

Pero, ¿sabes dónde está lo mágico y sanador aquí?

Que en realidad nada malo va a ocurrir. Realmente lo sanador ocurre cuando te das cuenta de que nada malo te va a ocurrir. Que vas a estar bien.

Cuando te acercas a hablar a una chica desconocida y ella te rechaza, en realidad no ha pasado nada, no conocías a esa chica y sigues sin conocerla, nada ha pasado. No has perdido ni ganado nada.

Solamente pasará algo malo cuando después de ser rechazado te repites que no sirves para nada, que nadie se interesa por ti o que es mejor no hacer nada para que no te lastimen.

El rechazo no es lo que te lastima, es el significado que le das. Si ves el rechazo como la evidencia de que ninguna mujer se va interesar por ti, obviamente va a doler, pero si ves el mismo rechazo desde la perspectiva que estás mejorando tus habilidades sociales, y te felicitas por haber tenido el valor de acércate y decir hola y estar trabajando en vencer tu timidez. Entonces te sentirás bien contigo mismo ya que tomaste acción.

Nada malo te va a ocurrir. Así que es momento de aprender y dejar de castigarte.

Espero que este artículo te haya gustado, y si es así compártelo con tus amigos y con quien creas que lo necesita.

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