Algo que nos cuesta comprender a muchos hombres es que debemos pensar en términos de divertirnos y pasarlo bien sin importar mucho el resultado que obtienes de ello.

De hecho, un mantra que puedes empezar a adoptar es el de:

“Mi felicidad depende única y exclusivamente de mí. Jamás reduciré mi felicidad a resultados externos que provenga de la gente o de las cosas”.

Cuando te topas con tanto información que promete enseñarte la clave de las claves para conquistar a cualquier mujer, es difícil comprender que un hombre no necesita ligar para sentirse a gusto, para sentirse valioso.

No necesita ligar para sentirse un verdadero hombre.  No seduce para sentirse bien consigo mismo, sino porque se siente bien consigo mismo, seduce.

Quiero que recuerdes la siguiente máxima:

Sólo cuando pierdes la necesidad de resultados concretos, esos resultados aparecen.

Cuando dejas de perseguir a las mujeres, éstas aparecen.

Cuando dejas de perseguir el dinero y trabajas más en tu pasión, el dinero y los recursos aparecen.

Cuando ya no te obsesionas por ser feliz, es cuando encuentras la felicidad.

Puede que esta frase te suene algo sencilla, pero es muy complicado desapegarte de los resultados.

Quieres, y estás desesperado porque las cosas ocurran ¡ya!… como un niño que cuenta los minutos para que llegue su cumpleaños o la navidad y con ello los regalos.

Si no dependes de los resultados, si no dependes de que algo específico pase en tu vida para pasártelo genial, todo el mundo querrá estar contigo.

Si por el contrario necesitas a los demás para divertirte y alegren tu día, desde afuera vas a parecer increíblemente aburrido y sobretodo necesitado. Una persona así transmite el mensaje de que no es capaz de disfrutar de sí mismo.

Un hombre con una realidad poderosa, es alguien que no necesita de factores externos como personas específicas para que su mundo funcione.

No necesita de resultados concretos para disfrutar de esa vida. Su valor no se mide en sí puede o no seducir a esa chica. Su valor es algo intrínseco que va más allá de un número de teléfono o una sonrisa de aprobación por parte de ella.

Quiero que leas con atención el siguiente ejemplo e intentes analizar cuáles son los problemas de fondo.

Carlos conoce a una chica en una cafetería. Todas sus energías se han ido en tomar el valor para acercarse y hablarle por lo que inmediatamente no sabe que más decir.

Se queda sin tema de conversación y eso hace que ambos se aburran. Carlos le pregunta que le gusta a ella con el fin de animar un poco las cosas. Ella mira su reloj y le dice que ya tiene que irse.

¿Cuál es verdadero problema?

Seguro pensarás que el problema fue que Carlos no tenía una serie de temas de conversación bien memorizados para hablar con una chica.

Pero eso es sólo rasgar la superficie. El problema es que Carlos no es divertido, depende de ella o cualquier otra mujer para divertirse.

Ser atractivo va más allá del físico

Imagina que llega un primo tuyo que no habías visto desde hace años. Tus padres y tus tíos te encargan la difícil tarea de llevarlo a conocer la ciudad, conocer gente, los lugares más turísticos de tu ciudad y hacer que la pase bien.

¿Qué sucede si después de una o dos horas de que están caminando por la ciudad tu primo se muestra aburrido, hastiado, parece que no le gusta nada y nada le divierte?

¿Quisiera seguir saliendo con él?

La siguiente vez que te visite, ¿evitarías tener el duro y aburridor trabajo de mostrarle tu ciudad?

La respuesta es obvia.

Nos alejamos de esas personas que dependen de otras personas o de factores externos para darle color a su vida. Y lo peor es que nada de lo que hagas por ellos parecen serles suficiente.

Lo mismo ocurre cuando intentas salir con una chica pero dependes de ella para pasar un buen rato. Al final,  al igual que el ejemplo del familiar aburrido, nos convertimos en un compromiso del cual quieren deshacerse lo más pronto posible.

Ten muy claro lo siguiente: no puedes darle a nadie la responsabilidad de divertirte. Eso es algo completamente tuyo.

Pero esto es en cuanto a la diversión y a cómo nos gusta llevar nuestro día a día.

La necesidad y dependencia de otros para sentirnos bien baja a niveles más profundos.

Por ejemplo:

Marcos conoce a la chica nueva de su trabajo. Antes de irse de la oficina se encuentra con ella y se ponen a charlar durante el camino.

En un momento de la conversación surge el tema de las relaciones y sin quererlo, Marcos se toma como 15 minutos hablando de su ex. Ella evita hablar con él desde ese día.

Al hablar por tanto tiempo de su ex, Marcos demuestra que tanto le afecto la ruptura de pareja y la falta de una chica en su vida.

Si dedicas tanto tiempo para una persona que ya no está en tu vida es claro que necesitas de otros para divertirte o en su defecto para sentirte a gusto.

Perseguir a las mujeres, las aleja

Ahora bien, ¿qué quiero mostrarte con todos estos ejemplos?

Simple. Si constantemente estás buscando o esperando que algo suceda en tu vida, que una determinada persona llegué a ella, que logres algo para recién sentirte feliz, sentirte valioso o amado, siempre vas a necesitar eso.

Mark Manson, autor del libro “El Sutil Arte De Que Te Importe Un Carajo” dice que perseguimos aquellas cosas que desesperadamente no tenemos. Si persigues ser más atractivo es porque no te sientes atractivo. Si persigues la felicidad es porque no eres feliz. Si persigues a las mujeres es porque necesitas de su validación y compañía.

Así que lo primero que debes hacer es acostumbrarte a salir ya sea a una fiesta, una reunión de amigos o un simple café y pasártelo bien independientemente de lo que pase o hagan las demás personas.

Muchos gurús de seducción te empujan a que te conviertas en un “sargeador” enloquecido, que abordes a una y otra mujer sin más. Más allá de que esta sea una pésima forma de construir confianza y mejorar tu juego interior, lo único que aprendes es a convertirte en un acosador que intenta ocultar su baja autoestima.

Recuerda que no necesitas ligar, sino disfrutar.

Disfrutar de tu vida. Disfrutar de tus actividades. Disfrutar de tu trabajo. De tus pasamientos. Disfruta tanto de tu vida que los demás quieran subirse a esa diversión.

Las mujeres te verán más atractivo, querrán saber de ti y de quien eres. Esto lo logra sin necesidad de mentir, de comprometer tus valores o de fingir.

Una cosa es convertirte en alguien más sociable, que conecta con las personas, que tiene unas habilidades sociales desarrolladas; y otra cosa completamente diferente es convertirte en un intento de seductor que lo único que hace es abordar mujeres para sentirse valioso.

En base a esto puedes planear cosas que te ayuden a conocer mujeres y ampliar tu círculo de amigos. Sin la intención de ligar, sino con la intención de disfrutar tu vida, de aprender nuevas cosas, expandir tus conocimientos y conocer personas interesantes. Unas clases de danza, de yoga, ir al gimnasio, algún taller de teatro o improvisación. El único límite es tu imaginación.

Pero recuerda la regla: olvídate de ligar y aprende a conectar.

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